Blog Español Los retos del Mobility as a Service | Meep

El panorama del transporte urbano es cada vez más complejo y su oferta, tanto pública como privada, está cada vez más dividida. En ocasiones, la oferta de transporte es tan abrumadora y la combinación entre diferentes modos se plantea como un gran desafío, y, por razones de comodidad y ahorro de tiempo, los usuarios finalmente optan por utilizar el coche privado. La tecnología MaaS (Mobility as a Service) puede dar solución a estos problemas y ofrecer la posibilidad de acceder a un sistema de transporte conectado, donde combinar diferentes modos no suponga un problema para el usuario.

Mobility as a Service integra e interconecta diferentes modos de transporte y agrupa esta oferta a través de aplicaciones móviles donde los usuarios pueden planificar rutas, realizar la reserva y el pago de la misma. De esta forma, se incrementa la accesibilidad al transporte y se promueve la eficiencia del sistema de movilidad urbano. Sin embargo, la tecnología MaaS también cuenta con grandes retos y desafíos que impiden su completa implantación en algunas ciudades.

Los 7 retos del Mobility as a Service

 

1. Integración del pago. Para lograr la completa implantación de MaaS es importante que el pago de los servicios de transporte que ofrece en la app estén integrados. De esta manera, el usuario puede realizar esta gestión a través de la app de MaaS y no es redirigido a otra app u otro sistema externo para realizar el pago del ticket de transporte. Además, de la misma forma que el usuario no necesita más que una app de MaaS para gestionar sus trayectos, tampoco necesitaría contar con diferentes tarjetas o diferentes cuentas para cada servicio. Para que esta situación tenga lugar es importante la implicación de diferentes actores y, en ocasiones, un desarrollo tecnológico para su correcta implantación.

 

2. Modelo de suscripción. Se trata del siguiente paso hacia un sistema de transporte conectado y coordinado. Actualmente el transporte público emite una serie de paquetes semanales, mensuales o anuales que recogen un número de viajes determinado (o ilimitado) bajo un mismo precio. Algunas empresas que ofrecen servicios de movilidad compartida también han comenzado a emitir modelos de tarifas similares. Sin embargo, la coordinación entre diferentes actores para ofrecer una suscripción conjunta en la que los usuarios puedan hacer uso de diferentes modos de transporte, como metro, taxi y bici-sharing, continúa siendo un desafío. Además, para los usuarios multimodales es complicado conocer su gasto promedio mensual asociado a sus hábitos de movilidad, por lo que en ocasiones el propio cliente no tiene la certeza de cuánto estaría dispuesto a destinar en este modelo de suscripción. Es decir, tener conocimiento de su desembolso mensual, no solo en transporte público, también en empresas de taxi, plataformas como Uber o Cabify, servicios de bici como Movi o NextBike, patinetes compartidos, como Lime o Bird, coches compartidos, como ShareNow o Zity. En este sentido, MaaS puede servir como plataforma común para gestionar un modelo en el que se coordine la emisión de paquetes personalizados con diferentes opciones de transporte, en función de las necesidades del usuario. También cabe plantear la necesidad de que los usuarios de transporte tengan conciencia de sus hábitos de movilidad, especialmente aquellos con un perfil multimodal.

Es decir, conocer su promedio de gasto en los diferentes modos de transporte más allá del transporte público, como taxi, plataformas como Uber o Cabify, y servicios de bici, coche o patinete compartido.

3. Validación del ticket. En ocasiones las barreras físicas continúan estando presentes en los sistemas de transporte públicos, y estas requieren de una validación del billete para poder ser atravesadas. Para que MaaS pueda realizar una validación similar, el transporte público debe ofrecer la posibilidad de escanear los smartphones y poder leer un código que justifique la adquisición del ticket de transporte. Además, los pagos NFC, como Apple Pay o Bizum, y la tecnología EMV pueden contribuir en gran medida a la modernización del sistema. Por ello, la inversión en infraestructura por parte del transporte público, se convierte en una barrera más para la correcta implantación de MaaS en el sistema de transporte.

 

4. Capacidad y voluntad para transmitir información por parte de los proveedores de transporte. Para que MaaS pueda desplegar un sistema de información en tiempo real, es necesario que los operadores cuenten con la tecnología necesaria así como voluntad para aportar estos datos. En el caso del transporte público, los “feeds” GTFS es el formato común para transmitir los horarios y la información geográfica asociada, que permite que estos datos sean consumidos por aplicaciones MaaS. El formato de los datos y la capacidad para transmitir información por parte de los operadores integrados, son algunos de los desafíos para garantizar la calidad de MaaS y asegurar la confianza de los usuarios.

5. Marco legal. En algunos países el sistema de ticketing ha sido regulado y no es posible que otros agentes externos se encarguen de la venta de billetes de transporte, más allá del operador principal. Esto imposibilita la implantación del operador en cuestión en MaaS puesto que no permite la venta de billetes en su nombre, quedando limitado exclusivamente a un ámbito informativo. Sin embargo, la posibilidad de abrir nuevos canales de venta supondría un potencial incremento de los usuarios de transporte.

6. Datos compartidos. Cuantos más usuarios compartan sus datos en MaaS, mejor será el servicio de transporte en general. Sin embargo, cabe esperar que no todos los usuarios estén cómodos con el hecho de compartir sus hábitos y preferencias de transporte. Surge un debate en el cual la privacidad ciberseguridad es fundamental para asegurar el compromiso de los operadores de transporte y la transparencia para garantizar la confianza de los usuarios. De acuerdo con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), las empresas son responsables del tratamiento de los datos de los usuarios y por ello, deben cumplir sus obligaciones, como indicar la finalidad para la cual se van a utilizar esos datos y facilitar una política de privacidad inteligible y fácilmente accesible.7. 

7. Voluntad de los usuarios. Finalmente, uno de los mayores retos reside en que los ciudadanos tomen la decisión de cambiar sus hábitos de transporte. Y, que de esta forma, se produzca una transición de una movilidad basada en los vehículos en propiedad, a un transporte más sostenible en el cual se combine el transporte público con el compartido.

Darya Tryfanava | Unsplash

En definitiva, las ciudades cuentan con grandes retos en materia de transporte urbano, polución y congestión, y MaaS tiene el potencial para resolver gran parte de los mismos. No obstante, existe una serie de condiciones para que MaaS tenga la capacidad de operar en una ciudad que van más allá de la existencia de una amplia variedad de modos de transporte disponibles. Es evidente que aún hay mucho camino que recorrer en la integración completa de los operadores de transporte, o en la creación de bonos de transporte adaptados a las necesidades de los usuarios. De cualquier forma, para que MaaS tenga sentido es fundamental, por un lado, que las ciudades ofrezcan unos servicios de transporte público de calidad, y, por otro lado, que los ciudadanos estén dispuestos a dejar de lado unos hábitos de movilidad que dependen del vehículo en propiedad.