Blog Español Las ciudades del futuro

Según las estadísticas, en el año 1900 sólo el 13% de la población vivía en ciudades. Sin embargo, para el 2030 se espera que el número de habitantes de estos centros neurálgicos alcance el 60% y, en 2050, este porcentaje será del 80%. Un auténtico reto económico, ambiental y social, que está basado en la sostenibilidad, la tecnología, la inclusividad o la creatividad.

Las ciudades del futuro, deberán esforzarse para convertirse en lugares divertidos y atractivos, donde la gente quiera estar. Ciudades que respondan a las necesidades de sus ciudadanos, centrándose en ofrecer lo que las generaciones futuras esperan. 

 

 

¿Cómo serán entonces las ciudades del futuro?

 

  • Sostenibles y autosuficientes. El ciclo de vida de la energía y la materia prima que llega a las ciudades es lineal. Es decir, proviene del exterior como energía y productos, y se convierte en residuos y emisiones. La ciudad del futuro convertirá este ciclo en uno circular, creando una urbe capaz de abastecerse energéticamente a sí misma, y de generar la menor cantidad de contaminantes y de residuos.

 

  • Eficientes energéticamente. La construcción y rehabilitación de edificios estará basada en la arquitectura pasiva y bioclimática, en el uso de materiales naturales con bajo contenido de carbono o reciclados, en la aplicación de equipos inteligentes que permitan ahorrar o abastecerse de energías renovables y en la utilización de soluciones de aislamiento térmico u optimización de la envolvente del edificio. Tal y como muestra un estudio realizado por la Alianza Europea de Compañías por la Eficiencia Energética, en la actualidad, el 84% de los edificios españoles son energéticamente ineficientes.

 

  • Con un transporte más eficiente y mejor organizado: una ciudad con un sistema de transporte mucho mejor puede atraer más talento, que la gente esté más feliz viviendo en ella y los turistas puedan disfrutar de su viaje evitando los atascos de tráfico.

 

  • Accesibles. Esto supondrá disponer de una configuración urbana más productiva y socialmente integradora, que permita la movilidad, el acceso y el aprovechamiento por parte de cualquier persona, independientemente de sus capacidades. Algunas de las iniciativas básicas son el uso de señalizaciones, de rampas y de personal público con conocimiento en lenguaje de signos.

 

  • Con espacios naturales. Los espacios verdes ayudan a combatir la contaminación, mejoran la interacción social y la salud, y ayudan a promover la conciencia ambiental de los ciudadanos. Según los expertos, estos lugares deberían comprender entre el 20% y el 40% de la zona urbana construida. Además, las ciudades deberán contemplar criterios de igualdad social en sus estrategias políticas para hacer más verde y ecológico su entorno urbano no sólo creando enclaves verdes destinados a la élite social.

 

 

 

 

  • Creativas: Las ciudades serán espacios donde los habitantes actúen como agentes involucrados. Esto permitirá que evolucionen, crezcan y triunfen en función de la capacidad para ofrecer soluciones creativas sobre actividades cotidianas y adaptarse a la evolución de la sociedad, el consumo y el conocimiento.

 

  • Inteligentes e innovadoras: La ciudad del futuro será tecnológica. Destacará, sobre todo, por el uso responsable e inteligente de los datos generados por los ciudadanos mediante sus dispositivos personales y profesionales, así como a través de las redes de sensores desplegadas por la ciudad (calles, infraestructuras, equipamientos, mobiliario urbano) o en espacios particulares (hogares) o privados (centros de ocio, de trabajo, etc.)

 

 

Por encima de todo, ciudades sostenibles

 

Empezamos a darnos cuenta de la insostenibilidad del modelo de ciudad que hemos creado, abriendo el debate sobre qué opciones de movilidad son más eficientes o beneficiosas, al tiempo que se establecen medidas limitantes como la Zona de Bajas Emisiones ante el objetivo europeo de bajar las emisiones de CO2 un 55% en 2030″.

 

Sin embaro, es imprescindible que se produzca un cambio de mentalidad, primero hacia una movilidad donde las ciudades se remodelen para las personas y segundo una voluntad de cambio de hábitos del ciudadano. Teniendo comunidades comprometidas, que compartan las metas y objetivos de la ciudad, que formen parte de la solución, y que puedan sentirse cerca de las cuestiones más importantes que afrontan sus ciudades. Personas incentivadas que se involucren en temas importantes como la sostenibilidad, el cambio climático o el medio ambiente.

 

Para impulsar el ritmo y el progreso, un punto importante es la voluntad de crear canales de comunicación accesibles a los ciudadanos. Además, deberán existir asociaciones con organizaciones benéficas y fundaciones, proveedores de tecnología, y otros servicios del sector público, con vistas a crear ecosistemas ágiles y creativos, en los que cada actor pueda centrarse en lo que mejor sabe hacer, aplicando lo que hayan visto que funciona bien en otros lugares. 

 

”Ante ciudades cada vez más grandes, también deberán ser mejores, para aportar ventajas competitivas, como el incremento de sus fuerzas de trabajo y de los consumidores para los negocios locales, con el consiguiente aumento de riqueza, que se podrá reinvertir en infraestructura y servicios públicos. Urge, por ello, una política integral que mitigue los efectos negativos de la urbanización masiva y propicie un crecimiento sostenible”

Guillermo Campoamor, CEO de Meep.  Artículo ”Ciudades más grandes, pero mejores”

 

 

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