Blog Español Cómo reducir las emisiones de CO2 con el transporte multimodal

La Semana Europea de la Movilidad de 2021 (del 16 al 22 de septiembre) se celebra con un escenario totalmente distinto al del año pasado, cuando aún no había empezado la campaña de vacunación y todavía existían restricciones de movilidad. El tema elegido por la Comisión Europea para esta campaña es “Movilidad sostenible, saludable y segura” bajo el lema “Por tu salud, muévete de forma sostenible”. En ese sentido, y como el transporte tiene una influencia directa en la salud y en la sostenibilidad, en este artículo repasamos cómo reducir las emisiones de Co2 gracias al transporte multimodal.

Las medidas adoptadas durante el confinamiento por la COVID19 hicieron que las emisiones globales diarias de dióxido de carbono disminuyeran en un 17% (Le Quéré et al. 2020) en comparación con el mismo periodo de 2019. El sector que más influyó en este descenso mundial de emisiones fue el del transporte terrestre, con una reducción media de la actividad del 50%.

Sin embargo, aunque el coronavirus ha servido para consolidar el teletrabajo y el uso de opciones de micromovilidad como transporte urbano sostenible, una vez rebajadas las restricciones de movilidad, volvemos a desplazarnos más en las ciudades de forma irremediable. No en vano, según el Observatorio de la Movilidad Metropolitana (OMM) publicado en octubre de 2020, realizamos entre 2,3 y 6 viajes cada día, siendo el trabajo o lugares de enseñanza los desplazamientos más habituales.

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¿Cómo reducir las emisiones de co2 generadas por el transporte?

 

La clave está en el transporte multimodal. La intermodalidad puede ayudar a reducir las emisiones de co2 del transporte de pasajeros a través de un cambio hacia modos de transporte más sostenibles, en función de la distancia que se necesite recorrer desde el origen al destino.

Conocer los gramos de co2 por pasajero y km que emite cada medio de transporte o la forma en la que nos desplazamos, ayudará a tener una perspectiva del impacto que tiene para el medio ambiente el cambio modal.

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Para las distancias más largas: del avión al tren

 

Como se puede apreciar, el avión es el medio de transporte más contaminante. En un futuro cercano, es difícil imaginar un mundo con menos protagonismo del avión en los viajes aéreos de larga distancia, pero en las cortas o en los vuelos dentro del mismo continente, es otra historia. Y aquí entra en escena el tren.

Durante la última década, la Comisión Europea ha implementado leyes y políticas para crear un espacio ferroviario único. El objetivo es revitalizar el sector creando un mercado único de servicios ferroviarios interoperables que sean más innovadores y competitivos.

Por ese motivo, en regiones que están bien comunicadas por trenes de alta velocidad, están comenzando a prohibir o a desalentar vuelos de corta distancia, como sucede en Francia, uno de los primeros países en hacerlo en trayectos que pueden hacerse en dos horas y media en el servicio ferroviario. En España, el 62% aprobaría hacer algo similar según una encuesta sobre el clima del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Para distancias largas, del coche al tren

 

En las últimas semanas se ha hablado mucho de Ouigo, compañía propiedad de la francesa SNCF que ha aterrizado en España para competir con Renfe y así romper con su monopolio ferroviario tras 80 años.

Tener más opciones de desplazarse por tren a nivel nacional también permitirá reducir los viajes de larga distancia en automóvil, el segundo medio de transporte que más contamina, especialmente, si lo comparamos con el tren, cuando solo lleva un ocupante.

Para las distancias cortas, del coche a la micromovilidad

 

El coche sigue teniendo un gran peso en las ciudades como medio de movilidad, lo que acarrea problemas de congestión y contaminación, en particular, porque la mayoría de ellos solo llevan un ocupante que se desplaza a su lugar de trabajo.

En los últimos diez años hemos sido testigos de la explosión de servicios de transporte compartido y aunque en algunos casos ha servido para optimizar las plazas de un automóvil (coche compartido), en general no ha ayudado a reducir las emisiones que generaban los taxis, a pesar de que, afortunadamente, se están empezando a reemplazar las flotas por vehículos eléctricos.

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Por lo tanto, el cambio modal en este punto, considerando que en muchas ciudades el viaje de transporte compartido más frecuente es de menos de 5 kilómetros, es hacia los viajes de micromovilidad.

Para el presente y el futuro: las plataformas de movilidad multimodal

 

Si hablamos de los próximos diez años, en busca de una movilidad más eficiente, sostenible y mejor conectada, los expertos prevén un futuro en el que las personas abandonarán por completo la propiedad de un automóvil por el transporte multimodal para desplazarse por la ciudad. Los motivos son:

  • El auge de Internet y de los smartphones (España es el país con más smartphones por habitante), ha provocado una explosión de nuevos modos de transporte
  • Porque el sistema actual de movilidad deja de ser válido cuando el 60% de los trayectos que se realizan en coche son distancias muy cortas, de menos de ocho kilómetros. Y no solo eso, se estima que el 70% de los vehículos pasa más del 90% del tiempo de su vida útil aparcado y perdiendo su valor.
  • Por las tendencias en el crecimiento y la densidad de la población urbana (el 60% de la población mundial vivirá en ciudades en 2025).

La movilidad multimodal posibilita que una persona utilice varios medios de transporte más sostenibles que el coche (bus, bicicleta, moto, tranvía…) en la misma plataforma sin tener la propiedad de ninguno. Pasar de una movilidad clásica, centrada en la propiedad de un vehículo, a la movilidad como servicio (Mobility as a Service) para ir de A a B y terminar con la contaminación en las ciudades. Las ciudades del futuro.